Una profunda preocupación reina entre los trabajadores de Nación Servicios ante la ejecución de un plan de achique impulsado por la conducción política de la empresa y del Banco Nación. Desde el sector advierten que la actual gestión, con el aval de la línea gerencial, implementó una serie de prácticas coercitivas orientadas a forzar salidas y reducir drásticamente la planta de personal.
Dado que Nación Servicios opera en la práctica como un brazo del propio Banco Nación —al ser su principal accionista y cliente estratégico—, las alarmas se encendieron ante el temor de que este ajuste en la subsidiaria funcione como la antesala de un vaciamiento general de la entidad bancaria nacional.
Presiones, retiros forzados y un centenar de familias en vilo
El conflicto escaló en las últimas semanas debido a los métodos utilizados por las autoridades para concretar las desvinculaciones:
- La lógica del “apriete”: Denuncian que la compañía implementó un esquema de ofrecimientos de “arreglos con beneficios” bajo la extorsión de que, en caso de ser rechazados por el trabajador, se ejecutan despidos directos sin ningún tipo de contemplación.
- Inestabilidad y maltrato: El cuadro de situación se completa con un historial reciente de desvinculaciones y reincorporaciones exprés, acompañadas por un clima generalizado de hostigamiento y violencia psicológica en los puestos de trabajo.
- Impacto crítico: La incertidumbre golpea directamente a las familias de la empresa, ya que se proyecta que el acumulado de cesantías previstas entre el cierre de septiembre y el mes de octubre alcance a cerca de un centenar de trabajadores.





