La tradicional cadena Pandanés quebró y cerró 25 locales dejando a 150 trabajadores en la calle

La histórica firma de panaderías Pandanés decidió el cierre definitivo de todas sus actividades comerciales, despidió a 150 operarios y adelantó que solicitará su quiebra judicial.

Los damnificados se enteraron de la cesantía en las primeras horas de la madrugada mediante un aviso enviado por WhatsApp, al tiempo que constataron el bloqueo de los accesos y el cambio de cerraduras en las 25 bocas de expendio que la empresa poseía en diferentes zonas.

El comunicado enviado por la compañía detalló que se quedó sin recursos financieros para funcionar ni pagar sueldos, luego de que fracasaran las tratativas para conseguir rescates y aportes de capital.

El conflicto se había profundizado el viernes anterior con la clausura de las sucursales ubicadas en la avenida San Martín, en Villa Crespo, y en la calle Sanabria, en Villa Devoto, cuyos cierres previos habían sido explicados por los dueños debido a la imposibilidad de pagar los alquileres.

Sin embargo, la decisión se amplió a toda la red comercial durante las primeras horas de este viernes. Uno de los afectados señaló que la empresa cambió las cerraduras de forma clandestina durante la madrugada y retuvo las pertenencias de los empleados dentro de los establecimientos.

También mencionó que, aunque los salarios y el aguinaldo adeudado desde junio se acreditaron el miércoles, la patronal no efectuó los aportes jubilatorios, las cargas sociales ni los pagos a la obra social, además de descartar cualquier pago de indemnizaciones.

Representantes de la firma consultados por los medios no brindaron declaraciones ni respuestas formales sobre la situación.

En los documentos presentados ante la justicia comercial en noviembre del año anterior, la compañía había atribuido su caída financiera a la situación macroeconómica, sosteniendo que la caída de la actividad y la suba de costos generaron una baja sostenida del consumo mayor al 50% de sus niveles históricos.

Pandanés, organizada con un sistema de producción artesanal y una planta central de 1.700 metros cuadrados, acumuló deudas por más de 58 millones de pesos en cheques rebotados por falta de fondos, de acuerdo con los registros comerciales y judiciales.

Desde la dirección de la empresa indicaron que la crisis empeoró sin retorno a pesar de poner en marcha diversos planes de contingencia, que contemplaron ajuste operativo, renegociación de alquileres y cambios en la cadena de proveedores.

El desplome de la compañía se da en medio de una situación crítica que afecta a todo el sector en el país. Al respecto, la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN) advirtió que la venta de pan común registra bajas de entre el 50% y el 60%, mientras que la demanda de facturas y productos de pastelería sufrió una caída abrupta del 80%. “La gente ya no compra por kilo, sino por lo que le alcanza en el bolsillo”, alertaron desde la entidad empresaria.