Un tribunal condenó a cuatro años y seis meses de prisión a un enfermero que trabajaba en el Policlínico PAMI II de Rosario tras comprobarse que robaba y comercializaba fentanilo, bromuro de vecuronio y otros productos medicinales peligrosos. La venta de estas sustancias, cuyo uso intrahospitalario está destinado a facilitar la anestesia general y generar parálisis neuromuscular, se realizaba a través de las redes sociales.
La sentencia se dictó mediante un acuerdo pleno homologado por el juez federal de garantías Carlos Vera Barros, luego de que el imputado admitiera su responsabilidad penal. Los delitos atribuidos comprenden el comercio de estupefacientes, la venta de sustancias medicinales peligrosas ocultando su nocividad, el hurto y la tenencia ilegítima de un arma de fuego de uso civil en concurso real. Además, recibió una inhabilitación por el mismo plazo de la pena para ejercer cargos públicos y la profesión de enfermero.
El expediente se originó por la denuncia presentada por el padre de un hombre de 37 años que falleció el 9 de agosto de 2023 tras consumir distintas sustancias. El denunciante señaló que el trabajador de la salud le había suministrado fentanilo y bromuro de vecuronio, situación que motivó una investigación a partir del análisis del teléfono celular de la víctima.
En los registros de WhatsApp hallados, el enfermero le indicó a la víctima que había conseguido bromuro de vecuronio y le señaló que era dos veces más fuerte que el fentanilo. Poco antes del deceso, el acusado le envió un audio con instrucciones sobre cómo administrar el contenido de las ampollas y advertencias sobre el riesgo de sobredosis. El comprador fue encontrado muerto en su departamento, donde hallaron una jeringa y un frasco de ese relajante muscular.
La pesquisa determinó que el condenado se desempeñaba en el centro de salud desde 2014 y trabajaba en el área de Central de Materiales y Esterilización desde 2016, aunque la institución aclaró que no tenía a su cargo la custodia de fármacos. Durante los allanamientos realizados por Gendarmería Nacional en su domicilio de Rosario y en la casa de sus padres en Concepción del Uruguay, los efectivos secuestraron ampollas de fentanilo, decenas de frascos de bromuro de vecuronio, jeringas, medicamentos y una pistola Bersa calibre .22 con municiones.
El cotejo de los lotes permitió constatar que los fármacos incautados pertenecían al stock del Policlínico PAMI II y coincidían con los rastreados en la vivienda de la víctima. Por su parte, el Registro Nacional de Armas confirmó que el acusado no contaba con habilitación como legítimo usuario de armas de fuego.





