El Ejecutivo japonés citó al embajador ruso en Tokio, Nikolai Nozdrev, para pedir datos y poder comunicarse con el comunicador nipón arrestado en la isla de Sajalín, ubicada en el Lejano Oriente ruso, bajo sospechas de espionaje. La convocatoria estuvo a cargo del director general de la Oficina de Asuntos Europeos de la Cancillería japonesa, Kimitake Nakamura, quien «instó enérgicamente a que se le dispense un trato humano, justo y equitativo al detenido».
Desde el Ministerio de Exteriores explicaron que «Nakamura protestó enérgicamente que Rusia detuviera al ciudadano japonés e hiciera declaraciones unilaterales al respecto, mientras que el Gobierno japonés aún no había recibido ninguna explicación sobre el detenido». Asimismo, el funcionario pidió que se gestione con celeridad un encuentro para establecer contacto con el afectado.
La captura del trabajador de prensa del diario Hokkaido Shimbun fue informada el martes pasado por el Servicio Federal de Seguridad de Rusia, entidad que señaló que el arrestado «almacenó información relacionada con la capacidad defensiva del país por encargo del servicio nacional de inteligencia» de Japón.
Este suceso ocurre en un contexto de fricciones bilaterales agravado por el viaje que el presidente ruso, Vladímir Putin, realizó en agosto a la isla de Iturup, integrante de las Kuriles del Sur, cuya soberanía reclama Tokio. Aquella visita generó el rechazo formal de Japón y un intercambio de cuestionamientos con Moscú.
Durante el encuentro diplomático, Nakamura también renovó el reclamo oficial por el arribo reciente de una delegación china a Iturup. Al respecto, sostuvo que «es inaceptable que funcionarios gubernamentales y empresariales de un tercer país entren y operen en los Territorios del Norte de una manera que sugiera que son territorio ruso», según el reporte oficial.





