Al menos 18 personas fallecieron este lunes en la localidad de Komishuvaja, ubicada cerca del frente en la región ucraniana de Zaporiyia, tras un ataque con una decena de bombas aéreas rusas que impactaron en una escuela donde se distribuía ayuda humanitaria a la población civil, según informó el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.
«Los ataques fueron dirigidos contra una escuela utilizada para propósitos humanitarios, la gente estaba recibiendo ayuda humanitaria allí», escribió Zelenski en sus redes sociales, al detallar que las fuerzas rusas utilizaron explosivos de gran potencia con sistemas de navegación propios que se arrojan desde aeronaves. El mandatario precisó que, tras el impacto inicial, otras bombas fueron lanzadas contra «el refugio donde la gente se guarecía» y señaló que las tareas de rescate de víctimas y supervivientes seguían en marcha al dar a conocer este balance preliminar.
Zelenski sostuvo que las tropas rusas tenían conocimiento de que los vecinos que permanecen en la zona acuden semanalmente a ese punto para recibir asistencia. El jefe de Estado añadió que esta agresión con múltiples bombas aéreas contra un área civil representa «una prueba más de que Rusia no quiere una desescalada».
Al mencionar el antecedente de «la operación humanitaria en Oleshki», en referencia a la tregua de seis días concluida el domingo en el frente de Jersón para evacuar civiles, el presidente indicó que existía una oportunidad para avanzar hacia la paz. «Con estos crímenes, Rusia envía una señal totalmente opuesta», expresó el mandatario, quien exigió «una respuesta contundente y dura» por parte de la comunidad internacional.





