El ministro de Transporte de España, Oscar Puente, formalizó su dimisión este martes después de presentarse ante la Diputación Permanente del Congreso como consecuencia de la crisis generada por los siniestros ferroviarios ocurridos en Urda y Adamuz, los cuales dejaron un saldo acumulado de 115 personas fallecidas.
"Un ministro no puede continuar en su puesto con un accidente de este tipo en menos de un año. No solo renuncio a mi cargo como ministro de Transportes sino que renuncio como cabeza de lista (del PSOE) para Valladolid en las elecciones", expresó el funcionario, según la información difundida por el diario La Vanguardia.
El primer hecho ocurrió el 18 de enero de este año, cuando una formación de Iryo perteneciente a la empresa ILSA que realizaba el trayecto entre Málaga y Madrid descarriló e invadió la traza vecina, lo que derivó en el choque contra un tren Alvia de Renfe que transitaba en dirección opuesta hacia Huelva y dejó 46 víctimas fatales.
El segundo suceso tuvo lugar nueve meses más tarde, el 28 de octubre, cuando un tren AVE de Renfe que circulaba por la vía de alta velocidad entre Madrid y Sevilla impactó a una velocidad de entre 160 y 200 kilómetros por hora contra la sección posterior de una unidad de Iryo que estaba detenida debido a un desperfecto informático en el sistema de señalización LZB. Dicha colisión provocó el descarrilamiento y el aplastamiento de cuatro vagones del convoy de Iryo, los cuales precipitaron por un terraplén, provocando el fallecimiento de 69 personas y heridas a más de doscientas.





