El Gobierno nacional encamina las tratativas para ceder a la provincia de Entre Ríos el servicio ferroviario local de Paraná, un recorrido que permanece interrumpido desde hace cuatro meses y que convocaba a diario a numerosos usuarios.
Aunque la transferencia formal aún no se concretó, la administración central dio un paso administrativo de relevancia mediante la Resolución 1214/2026 del Ministerio de Economía. Por medio de esta normativa, se transfirió a la Administración de Infraestructuras Ferroviarias la infraestructura del tramo entre Paraná y El Pingo, perteneciente al ramal U15 de la línea General Urquiza.
Previamente, dicho sector dependía de Belgrano Cargas y Logística. La resolución abarca tanto la administración de las vías como las tareas de mantenimiento, custodia y control de la circulación ferroviaria.
De este modo, el sector queda desvinculado del proceso de Trenes Argentinos Cargas, habilitando a la ADIFSA para pactar la futura operatoria del corredor. La finalidad es condicionar el terreno para que, al concretarse un pacto formal entre los Estados, el territorio entrerriano tome el control del servicio.
El antecedente más cercano de este procedimiento se dio con el Tren del Valle, cuya transferencia se acordó entre la Nación y Río Negro. El Ejecutivo procura replicar un mecanismo semejante con el ramal entrerriano.
La provincia de Entre Ríos se encuentra en el eje de las conversaciones, dado que el convoy unía Paraná con puntos de su ejido metropolitano. Constituía el único corredor de pasajeros activo dentro de la jurisdicción antes de ser suspendido.
Uno de los aspectos pendientes de resolución es la operadora de los trenes, ya que la provincia no dispone de una firma ferroviaria propia inscripta en el Registro Nacional de Operadores Ferroviarios. Ante este escenario, se evalúa la contratación de un operador privado habilitado, una alternativa ya implementada por otros distritos.
Las conversaciones entre las administraciones ya contaban con antecedentes previos a la interrupción del servicio. Todavía no rige un cronograma oficial para el traspaso ni para la reactivación de las formaciones.
La suspensión comenzó a principios de mayo de 2026 debido a inconvenientes operativos y de infraestructura, los cuales derivaron en la paralización definitiva de las frecuencias. Durante junio se efectuaron pruebas de circulación sin pasajeros, aunque las formaciones no retomaron su recorrido habitual.
La inactividad perjudicó a quienes utilizaban el tren para trasladarse entre Paraná, Colonia Avellaneda y La Picada, además de repercutir en la comunidad educativa. Alumnos de instituciones como la Escuela Agrotécnica Almafuerte dependían del transporte para asistir a clases.
El corredor representaba el último servicio de pasajeros en funcionamiento dentro de la provincia tras el cierre de otros ramales en el pasado. Las tratativas actuales abren expectativas sobre la posible reanudación del recorrido una vez acordados los términos operativos y jurisdiccionales.





