Elecciones en Estados Unidos: cómo impactan en la gestión de Trump y en la relación con la Argentina

Estados Unidos se prepara para definir su futuro político en unas elecciones de medio término convocadas para el martes 3 de noviembre, un proceso que podría debilitar o fortalecer la administración de Donald Trump. Los sondeos previos indican que el mandatario republicano afronta una popularidad baja y riesgos concretos de perder el control de la Cámara de Representantes y del Senado.

El resultado de estos comicios adquiere relevancia para el gobierno de Javier Milei, debido al alineamiento político y financiero mantenido con la Casa Blanca. Analistas señalan que un traspié electoral de los republicanos podría complicar las prioridades internacionales del oficialismo estadounidense y repercutir en los respaldos económicos a países aliados.

En total, unos 250 millones de ciudadanos están habilitados para votar, de los cuales 39 millones son latinos. Hasta el fin de semana previo, cerca de 48 millones de personas ya habían emitido su sufragio de forma anticipada mediante correo o de manera presencial.

Durante esta jornada electoral se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes, con 385 escaños en disputa, y un tercio del Senado, que incluye 35 bancas. Asimismo, se votan gobernaciones en 36 estados y tres territorios, además de autoridades locales como sheriffs y representantes escolares.

Las proyecciones de la Universidad de Harvard indican que los demócratas tienen altas probabilidades de quedarse con la mayoría en la Cámara baja. En el Senado la disputa se presenta más pareja, aunque un posible revés en ambas cámaras limitaría la capacidad de gobernabilidad de Trump y lo obligaría a recurrir con mayor frecuencia a decretos.

La desaprobación hacia la gestión republicana se vincula principalmente con la situación económica y el incremento del costo de vida, impulsado por el aumento del precio del combustible. La inflación acumulada entre abril y septiembre alcanzó el 3,67% en un contexto marcado por conflictos internacionales en Medio Oriente y el cierre del Estrecho de Ormuz.

Por su parte, el Partido Demócrata afronta el desafío de medir a sus posibles referentes presidenciales, con la ex vicepresidenta Kamala Harris al frente de las mediciones. La oposición busca reconstruir su credibilidad pública tras el cierre del mandato de Joe Biden y resolver sus tensiones internas.

Para la Argentina, la coyuntura estadounidense genera interrogantes sobre la continuidad de los vínculos bilaterales y el posicionamiento internacional del gobierno libertario. El ex embajador argentino en Washington Eduardo Amadeo sostuvo que "es obvio que una eventual derrota republicana va a exigir esfuerzos adicionales para la diplomacia argentina con Estados Unidos, pero de ninguna manera puede pensarse que este país va a dejar que la Argentina pierda los avances que ha logrado en términos de comunidad de intereses estratégicos con ese país durante la presidencia de Javier Milei". Añadió que "va a resultar difícil para Estados Unidos aislarse de la corriente de derecha que domina hoy una parte de la mayoría de América Latina, sobre todo considerando que sus líderes no son comunicadores pacíficos, sino que tienen posiciones muy jugadas en numerosos temas críticos para la relación de la región con el país norteamericano".

En contraste, el ex canciller Jorge Taiana advirtió que "para la Argentina, estos comicios adquieren especial importancia en un mundo cada vez más multipolar, en el que Estados Unidos, pese a conservar su enorme poderío militar, financiero y tecnológico, enfrenta un declive relativo de su hegemonía. La competencia con China y la disputa por los recursos estratégicos refuerzan su accionar injerencista para reafirmar el control sobre lo que denomina Hemisferio Occidental, una orientación que se traduce en mayores presiones económicas, políticas y militares sobre América Latina". El diputado de Unión por la Patria sumó que "el alineamiento automático de Milei con Trump y Netanyahu subordina nuestra política exterior a los intereses y al destino político de gobiernos extranjeros, limita la capacidad de diversificar nuestras relaciones internacionales y debilita los vínculos regionales, precisamente cuando las transformaciones del mundo exigen que haya mayor integración regional para fortalecer capacidades productivas, científicas y tecnológicas propias y ampliar nuestros márgenes de autonomía".

A su turno, el ex diplomático José Octavio Bordón apuntó que "la política del presidente Milei es de un alineamiento automático y personal con el presidente Donald Trump, acompañada de una pérdida de prioridad en la relación con nuestros vecinos y caracterizada por las simpatías o antipatías con los circunstanciales presidentes elegidos democráticamente. Hay un bajo interés por continuar y profundizar las relaciones con nuestros vecinos. Nunca, desde el retorno a la democracia en 1983, la política exterior argentina estuvo tan automáticamente subordinada a la de otro gobierno". Además, planteó que "debemos desarrollar una política exterior integral, con ‘Multipolarismo Vinculante’, proporcionada y constructiva con los Estados Unidos, con quienes tenemos más de dos siglos de relaciones diplomáticas ininterrumpidas. Una relación que contribuya a paz y al desarrollo de Argentina y sus vecinos del ‘Fin del Mundo’, como metafóricamente se refirió al asumir el Papa Francisco".

Desde el ámbito empresarial, el CEO de AmCham, Alejandro Díaz, remarcó que "la relación entre la Argentina y los Estados Unidos tiene una historia que trasciende a los gobiernos de turno en los dos países. La presencia de empresas estadounidenses en la Argentina, muchas con más de un siglo en el país, se sostuvo a lo largo de administraciones de todos los signos políticos. Del mismo modo, la seguridad de las cadenas de suministro y el acceso a minerales críticos son prioridades estratégicas que van más allá de una gestión". Agregó ante NA que "en un mundo que reorganiza sus cadenas de valor, la Argentina tiene recursos que interesan a Estados Unidos más allá de quién gobierne. Por eso, desde AmCham, insistimos en que el vínculo no puede depender de la coyuntura, cualquiera sea el resultado electoral de noviembre de 2026 en los Estados Unidos".