La UCA detalló los motivos del incremento de la pobreza y señaló el impacto de tarifas y alquileres

La Universidad Católica Argentina explicó que el incremento de la pobreza se debió a factores como la suba de tarifas, de servicios y el aumento en los alquileres.

Son gastos difíciles de sustituir y crecieron con mayor intensidad que otros precios y que numerosos ingresos familiares. Su mayor peso reduce el ingreso disponible para alimentos y otras necesidades, un efecto que la medición monetaria tradicional capta de manera incompleta cuando cambia la estructura del gasto de los hogares, sostuvo el informe de la UCA.

El estudio también advirtió sobre el menor dinamismo en la actividad económica y el empeoramiento en la calidad del empleo.

La caída desestacionalizada del PIB en el segundo trimestre de 2026 se combina con destrucción de empleo registrado y mayor presencia de ocupaciones informales y precarias. El problema no es solamente cuántos empleos se generan, sino su productividad, estabilidad y remuneración, explicó.

Además, el trabajo indicó una desaceleración en el impulso de los ingresos laborales.

La recuperación real de los ingresos laborales que acompañó la caída de la pobreza perdió fuerza hacia fines de 2025. Durante el primer semestre de 2026 los salarios registrados volvieron a mostrar retrocesos reales respecto del semestre anterior, en un contexto de mayor fragilidad del empleo, indicó.

Por otra parte, la institución destacó la reversión de los precios relativos favorables que se registraban previamente.

Entre 2024 y buena parte de 2025, alimentos y otros componentes de las canastas básicas aumentaron por debajo del nivel general de precios, lo que favoreció la reducción de la pobreza aun con una recuperación limitada de los ingresos. Desde fines de 2025 ese efecto comenzó a revertirse, especialmente por el mayor aumento de alimentos y servicios básicos.

Asimismo, el relevamiento puntualizó que las jubilaciones, la Asignación Universal por Hijo y otras prestaciones vieron debilitada su capacidad de compra.

Las actualizaciones con rezago y la pérdida neta de cobertura de la Prestación Alimentar frente al costo de las canastas redujeron su potencia para seguir bajando la indigencia.

En paralelo, el Instituto Nacional de Estadística y Censos informó que la pobreza y la indigencia en los 31 aglomerados urbanos alcanzaron el 32,3% y el 7,5% de las personas, respectivamente, en el primer semestre de 2026.

En la comparación con el segundo semestre de 2025, período en el cual se ubicaron en 28,2% y 6,3%, los índices reflejan un incremento de 4,1 y 1,8 puntos porcentuales.

Para la UCA, la lectura del registro semestral debe complementarse con la evolución trimestral para comprender el cambio de tendencia.

La pobreza pasó de 26,9% en el tercer trimestre de 2025 a 29,9% en el cuarto, a 30,0% en el primero de 2026, y a 34,6% en el segundo trimestre de 2026. Por lo tanto, el dato central no es solo el nivel semestral, sino el cambio de tendencia: la fase de fuerte reducción de la pobreza monetaria se agotó durante la segunda mitad de 2025 y fue reemplazada por un proceso de estancamiento y posterior aumento.