A solo una semana de los comicios presidenciales brasileños previstos para el 4 de octubre, la campaña entró en su etapa definitiva con un panorama sin un claro dominante. El actual mandatario encabeza los sondeos, aunque la diferencia con su principal adversario se achicó en los tiempos recientes, lo que anticipa una definición muy ajustada.
De acuerdo con la medición más reciente de Datafolha, el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), de 80 años y aspirante a un cuarto periodo, encabeza las preferencias con un 40% para el primer turno. En tanto, el postulante del Partido Liberal (PL), de 45 años e hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, llega al 36%.
El mapa de intención de voto se completa con Augusto Cury (5%), Ronaldo Caiado (4%), Renan Santos (3%), Romeu Zema (1%) y Samara Martins (1%), además de un 5% de sufragios en blanco o nulos y un 2% de indecisos. Debido a que el margen de error es de dos puntos porcentuales y ningún postulante roza el 50% de los votos válidos, una resolución en la primera vuelta aparece como poco probable.
En un eventual balotaje fijado para el 25 de octubre, la paridad se vuelve aún más estrecha, ya que la misma consultora sitúa al actual jefe de Estado con el 47% y al representante opositor con el 45%, con una brecha de apenas dos puntos. Durante los últimos días, los equipos de campaña concentraron sus esfuerzos en conquistar a los votantes indecisos y asegurar apoyos en sectores socioeconómicos estratégicos.
Desde el oficialismo, la administración central prohibió las apuestas deportivas y los casinos online, relanzó la iniciativa de reestructuración de deudas conocida como Desenrola y dispuso una suba del 15% en el beneficio Bolsa Família. Estas medidas buscan recuperar terreno entre las mujeres de menores recursos y afianzar el dominio en el Nordeste, donde el referente del PT aventaja a su contrincante por 55% a 25%.
Por otro lado, el abanderado del PL —quien tomó el lugar de la derecha tras la inhabilitación y condena de su progenitor— achicó la distancia mediante un mensaje focalizado en la seguridad, la suba de precios y el costo de vida. El postulante opositor lidera en los distritos clave del Sudeste, como Río de Janeiro y San Pablo, y concentra un fuerte respaldo entre los votantes evangélicos, con un 47% frente al 27% del mandatario, así como en las franjas de ingresos medios y altos.
La contienda también se trasladó al ámbito digital mediante la movilización de redes de voluntarios en plataformas sociales y aplicaciones de mensajería, agrupadas bajo las iniciativas denominadas Portavoces de Lula y Direita Já, con el fin de influir en los votantes indecisos. Si el cronograma se mantiene, el último intercambio entre los candidatos antes de las urnas tendrá lugar este jueves durante el debate televisivo organizado por TV Globo.





