El calentamiento global intensifica la presión sobre el nordeste de Brasil y puede acelerar la aridificación y la degradación de las tierras en la Caatinga. Especialistas explicaron que este fenómeno combina el aumento de las temperaturas con la vulnerabilidad de los ecosistemas y la actividad humana.
“Proyecciones de clima futuro en escenarios de alto calentamiento global indican que hasta el 50 % del semiárido de la Caatinga se tornaría semidesierto”, señaló José Marengo, investigador del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales. El especialista indicó que esta situación puede afectar la disponibilidad de agua, la producción agrícola, la biodiversidad y las condiciones de vida de millones de habitantes.
Una investigación reciente encabezada por Luiz Bueno da Silva analizó la productividad de la región entre 2004 y 2024 y determinó que el estrés térmico ya actúa como un factor limitante. “Nuestro estudio muestra que el estrés térmico ya constituye un factor limitante para la productividad de la Caatinga”, expresó Bueno, quien detalló que este impacto afectó al 26,1 por ciento del territorio analizado.
En paralelo, un estudio divulgado en Sao Paulo reveló que el 75 % de las selvas tropicales del mundo sufrió al menos seis meses de sequía y calor extremos debido al fenómeno de El Niño entre 2023 y 2024. Los científicos advirtieron que este escenario adverso podría volverse habitual en las próximas dos décadas si no disminuyen las emisiones de gases contaminantes.
La Amazonia surge como una de las áreas más vulnerables ante la combinación prolongada de altas temperaturas y falta de agua. “Durante El Niño de 2023-2024, el área y la duración de los eventos de sequía y de olas de calor fueron las mayores y más extensas de los últimos 25 años”, afirmó la investigadora Johanna Van Passel.





