Los fiscales adjuntos de San Isidro, Patricio Ferrari y Cosme Iribarren, expondrán este jueves sus alegatos en el marco del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, donde los siete acusados afrontan cargos por homicidio simple con dolo eventual.
Voceros vinculados al expediente precisaron a la Agencia Noticias Argentinas que los funcionarios dispondrán de un plazo límite de cuatro horas para leer su exposición y solicitar las penas o las absoluciones correspondientes.
Los imputados son el neurocirujano y exmédico personal del exfutbolista, Leopoldo Luque; la psiquiatra Agustina Cosachov; el psicólogo Carlos Díaz; el enfermero Ricardo Omar Almirón; el jefe de enfermeros, Mariano Perroni; el médico clínico Pedro Di Spagna; y la coordinadora de Cuidados Domiciliarios de Swiss Medical, Nancy Edith Forlin. Todos ellos enfrentan una expectativa de pena de entre ocho y 25 años de prisión.
A continuación, el abogado Eduardo Ramírez, quien representa legalmente a Diego Maradona Junior, abrirá la etapa de alegatos por parte de las querellas, las cuales contarán con un tiempo de tres horas para manifestarse.
Los representantes legales de los particulares damnificados proseguirán con sus exposiciones los días martes 13 y miércoles 14 ante el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 7 de San Isidro, mientras que las defensas de los procesados harán lo propio el 20, 21 y 22 del mes.
“No se admiten interrupciones, discrepancias, objeciones ni descalificaciones” que obstaculicen el desarrollo de las alocuciones, advirtió el juez Alberto Gaig, quien añadió que “no se va a permitir una nueva producción extensa de la prueba”.
El magistrado concluyó que “se deberá evitar cualquier lectura extensa de chats, pericias y declaraciones; y no se reeditará la producción de audios”.
Por un lado, la Fiscalía y las querellas afirman que Maradona agonizó durante 12 horas y murió a causa de un edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca congestiva reagudizada y una miocardiopatía dilatada.
Por el otro, la defensa argumenta que el deceso constituyó un episodio cardíaco agudo, de carácter súbito e imprevisible.





