El Ministerio de Defensa ruso confirmó que las Fuerzas Armadas realizaron un ataque masivo con drones y armas de alta precisión contra instalaciones energéticas en Kiev y Járkov, las cuales prestaban servicio al Ejército y al complejo industrial militar ucraniano. El operativo nocturno también afectó a un centro de procesamiento de datos en la capital y causó daños en edificios residenciales que dejaron cuatro muertos y una veintena de heridos, de acuerdo con el reporte de la Fiscalía ucraniana.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, detalló mediante su cuenta de X que Rusia utilizó 39 misiles balísticos y 120 drones contra infraestructuras críticas y el sistema energético. Como resultado de las acciones militares, aproximadamente 600.000 personas se quedaron sin suministro eléctrico y se registraron afectaciones en instalaciones del sector petrolero y gasístico.
Zelenski exigió una respuesta firme y solicitó al presidente estadounidense, Donald Trump, la aplicación de sanciones contundentes amparadas en la ley aprobada por el Congreso. El mandatario ucraniano señaló que las zonas atacadas formaban parte de la tregua energética comunicada el domingo por Washington, la cual no contaba con la aceptación previa de ninguna de las partes involucradas.
Por su parte, el Kremlin sostuvo que el acuerdo nunca se concretó y que, por lo tanto, no existió violación alguna por parte de Rusia. El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, cuestionó el alcance y la especificación del alto el fuego ante los medios de comunicación.
En paralelo, Zelenski denunció que los aliados no advirtieron oportunamente sobre el lanzamiento de los misiles balísticos, complicando la capacidad de respuesta militar. Asimismo, activistas y asesores ucranianos reportaron restricciones en el servicio de satélites Starlink durante la madrugada, en un contexto en el que Estados Unidos había advertido previamente sobre posibles recortes de inteligencia si continuaban los ataques a refinerías rusas.





