El riesgo país argentino desciende a 779 puntos básicos tras haber alcanzado un techo de 790 en las rondas anteriores, el valor más alto del año.
Esta moderación se produce en un marco de recuperación de los mercados del exterior, impulsada por la baja en la cotización del petróleo y una incipiente recuperación de los bonos soberanos Bonares y Globales.
A pesar de este retroceso, los especialistas del sector financiero señalan que el índice registra un incremento cercano al 30 por ciento durante el último mes.
Este aumento previo estuvo influenciado por el impacto de la crisis cambiaria y política en Brasil a partir de la victoria de Lula da Silva, sumado a la cautela de los inversores ante el panorama electoral y económico futuro.
La cifra actual evidencia que el costo de endeudamiento del Estado nacional continúa bajo la atención de los mercados internacionales, atravesado por la volatilidad externa y la demanda de previsibilidad fiscal.
Mientras los títulos públicos muestran variaciones positivas marginales del 0,1 por ciento, los operadores siguen de cerca el comportamiento de los activos del sector energético y las reservas internacionales.
Ante este escenario, los analistas advierten que cualquier episodio de tensión financiera o inestabilidad política puede presionar nuevamente al alza las tasas de los títulos nacionales.





