Arabia Saudita puso en marcha una alerta aérea en la madrugada del sábado en Riad luego de que se produjeran detonaciones en la capital y se advirtiera la presencia de humo en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Rey Khalid. Esta situación incrementó la tensión regional en un escenario marcado por el recrudecimiento de los enfrentamientos en Yemen.
La plataforma FlightRadar24 indicó que la estación aérea sufrió perturbaciones importantes, lo que derivó en la cancelación y demora de servicios mientras se revisaba el impacto del hecho. Quienes se encontraban en el lugar manifestaron que antes de las 03:00 recibieron avisos en sus dispositivos móviles y percibieron dos detonaciones, mientras que la defensa civil concluyó la advertencia treinta minutos después.
Habitantes de la zona urbana señalaron haber observado columnas de humo negro y fuego en un sector próximo a la terminal aérea. Un hombre de 27 años indicó que las aberturas de su vivienda se movieron tras la advertencia, al tiempo que otro residente calificó el episodio como aterrador y apuntó que la demora en la señal de seguridad profundizó la inquietud de los ciudadanos.
El episodio se desarrolla en el marco de un incremento de las operaciones bélicas en territorio yemení, donde los insurgentes hutíes, que cuentan con el respaldo de Irán, avanzaron sobre amplias superficies del país y comunicaron la captura de la totalidad de la franja costera del mar Rojo, asegurando el dominio sobre el estrecho de Bab al-Mandab. Datos de la firma Kpler reflejan que el transporte de petróleo crudo saudí por esa vía se redujo desde julio frente al incremento de los peligros para la navegación comercial global.
En los últimos días, el gobierno saudí responsabilizó a los hutíes por atentar contra la ciudad sagrada de La Meca y tildó el episodio de cobarde ataque terrorista, mientras que los insurgentes desestimaron la imputación al catalogarla como una mentira gastada. En simultáneo, la agencia AFP reportó que dos fuentes insurgentes validaron la colocación de instalaciones de radar y galerías subterráneas en las zonas costeras tomadas, y añadieron que integrantes de la Guardia Revolucionaria iraní recorrieron el sector recientemente.
La ofensiva de respuesta de Arabia Saudita comprendió numerosos bombardeos aéreos contra posiciones hutíes, aunque sin conseguir frenar su progresión. Reportes de Axios indican que el reino pidió asistencia militar directa a Washington, pero la administración estadounidense rehusó intervenir en incursiones contra los combatientes.
De todas maneras, el Departamento de Estado norteamericano dio luz verde a la comercialización de 48 aeronaves F-35 por un monto de 24.300 millones de dólares destinada a fortalecer la capacidad defensiva del reino ante peligros actuales y futuros. Dicha medida se concretó en un contexto de casi siete meses de enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán que ya repercuten en la estabilidad de la región y en los corredores energéticos mundiales.
Organismos de las Naciones Unidas señalaron que los enfrentamientos renovados en Yemen provocaron el desplazamiento de más de 112.000 habitantes y forzaron a cerca de 3.000 ciudadanos yemeníes a navegar hacia Djibouti, profundizando una emergencia humanitaria que se acrecienta con cada nuevo episodio de violencia.
El ataque registrado en Riad y la puesta en marcha de la advertencia aérea evidencian que el conflicto yemení vuelve a repercutir dentro de las fronteras saudíes, acrecentando el peligro para la población civil y para instalaciones esenciales como la terminal aérea de la capital. El escenario suma exigencias sobre la administración saudí y sobre las gestiones diplomáticas internacionales orientadas a frenar la escalada en el mar Rojo y el Golfo.
Agencia NA.





