Los títulos de la compañía tecnológica Intel sufrieron una caída abrupta de hasta el 30 por ciento este viernes en la plaza financiera de Wall Street. Este retroceso representa el desplome diario más significativo de la firma desde noviembre de 1982, desencadenado luego de que la compañía productora de semiconductores difundiera perspectivas financieras para el cuarto trimestre que quedaron muy por debajo de las previsiones del mercado.
Como efecto de arrastre, los principales índices bursátiles de Wall Street registraron descensos de hasta cerca del 3 por ciento en el caso del índice tecnológico Nasdaq, de acuerdo con la información brindada por la Agencia Noticias Argentinas.
La corporación atraviesa un escenario adverso marcado por la marcada disminución en la comercialización de computadoras personales y por inconvenientes en la cadena de suministro que restringieron su aptitud para satisfacer la alta demanda de piezas destinadas a centros de datos.
Durante la sesión bursátil, los valores de la empresa llegaron a descender un 30 por ciento y operaban con una baja del 27 por ciento en otro tramo de las operaciones, tras haber anunciado una previsión de ingresos situada entre los 15.000 millones y los 16.000 millones de dólares para el período final del año.
Las estimaciones de los analistas recopiladas por la agencia Bloomberg calculaban un promedio de 17.000 millones de dólares, al tiempo que algunas estimaciones estimaban cifras superiores a los 18.000 millones de dólares.
El sector de computadoras personales concentró la principal debilidad financiera de la compañía.
La facturación del área encargada de producir procesadores para computadoras portátiles y de escritorio descendió un 5,1 por ciento en la comparación interanual, ubicándose en los 8.100 millones de dólares.
En contrapartida, la división dedicada a centros de datos e inteligencia artificial mostró una expansión del 78 por ciento, alcanzando una recaudación de 7.320 millones de dólares.
El crecimiento de la inteligencia artificial estimula el desarrollo de infraestructura informática y eleva la necesidad de procesadores, aunque simultáneamente provoca escasez de chips de memoria, insumos aplicados en equipos personales y producidos por firmas como Samsung Electronics, SK Hynix y Micron Technology.
El incremento en el costo de dichos componentes de memoria incrementó los valores de venta de las computadoras de escritorio y portátiles, situación que provocó una contracción en la demanda de los procesadores fabricados por Intel que forman parte de esos dispositivos.





