El escritor mexicano Jorge Volpi sostiene que las advertencias sobre los peligros de la inteligencia artificial emitidas por las empresas líderes del sector esconden «un interés comercial». Según el autor, la idea de que «la inteligencia artificial puede matarnos a todos en menos de una década es un incentivo para los propios desarrolladores de la IA, para regularla a su modo y para eliminar la competencia de nuevas empresas». Esto lo expresó al recordar que OpenAI y Anthropic se encuentran cerca de lanzar sus ofertas públicas iniciales por sumas millonarias.
Volpi presenta su nueva novela titulada ‘La República’, descrita como una distopía cercana ambientada en Estados Unidos a finales de 2026. En la trama, la democracia ha colapsado, Donald Trump se encuentra en prisión y un senador junto a una ingeniera posthumanista intentan cambiar las reglas con el apoyo de Nick, una inteligencia artificial con la capacidad de modelar la realidad y anticipar conductas.
Para desarrollar la voz narrativa de Nick, el autor llevó a cabo una exhaustiva investigación que incluyó meses de prueba de distintas herramientas y el desarrollo de su propia aplicación de inteligencia artificial. Respecto al uso de estas tecnologías en la literatura, señala que se trata de una herramienta que se puede utilizar, siempre y cuando no se haga «sin responsabilidad, sin criterio y sin transparencia». Asimismo, cuestionó el reciente caso en Francia donde un autor fue excluido de un premio literario por el presunto uso de IA, advirtiendo sobre el peligro de que los propios jurados deleguen sus decisiones en otras inteligencias artificiales.
En la obra literaria se plantea un escenario donde el gobierno estadounidense implementa una aplicación obligatoria que resuelve asuntos prácticos de la ciudadanía a cambio de una vigilancia total. El libro también incluye a figuras reales como Peter Thiel, Elon Musk y Sam Altman, con el fin de reflejar un mundo dominado por personalidades narcisistas y sin principios dispuestas a falsificar la realidad para gobernar.
Finalmente, el escritor califica la etapa actual como un periodo de fragilidad democrática inaudita donde las redes sociales y la inteligencia artificial alteran la forma en que las personas se informan y deciden. En este sentido, considera que la regulación es sumamente necesaria pero casi imposible de aplicar de forma eficaz al requerir un alcance global que potencias como Estados Unidos y China no comparten con la Unión Europea.





