El brote de ébola en la República Democrática del Congo se extendió a una octava provincia, mientras que el total de fallecidos desde el inicio de la emergencia sanitaria llegó a 4.536 y los contagios confirmados ascendieron a 9.415, de acuerdo con el reporte brindado este domingo por las autoridades sanitarias del país africano.
El Instituto Nacional de Investigación Biomédica congoleño ratificó la detección de dos casos, uno de ellos fatal, en la provincia de Ubangi del Norte, localizada en el norte del territorio y que limita con la República Centroafricana. Esta validación oficial llegó luego de que el jueves pasado fuentes del área de salud anticiparan a agencias internacionales la presencia de infecciones en esa zona, que hasta ese momento se mantenía al margen de la propagación.
Con esta nueva región, el virus ya impacta en ocho provincias congoleñas: Kivu del Norte, Ituri, Alto Uele, Tshopo, Kivu del Sur, Bajo Uele, Ubangi del Sur y Ubangi del Norte. El reporte epidemiológico con fecha del 16 de octubre indicó que se registraron 67 nuevos contagios y 26 muertes en el transcurso de las 24 horas previas, consolidando los totales acumulados desde mayo, mes en el que se declaró oficialmente la epidemia.
El núcleo principal de la crisis sanitaria sigue concentrado en la zona oriental del país, especialmente en la provincia de Ituri, que sumó 44 de los 67 casos recientes informados. A pesar de esto, la llegada del virus a Ubangi del Norte genera inquietud en el sector sanitario por su cercanía fronteriza con la República Centroafricana y por los inconvenientes para regular el tránsito de personas entre las áreas comprometidas.
La propagación también trascendió los límites nacionales del Congo y se detectaron contagios en Uganda y Kenia, situación que derivó en un incremento de los controles epidemiológicos en naciones de África oriental y central. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la epidemia responde a la cepa Bundibugyo del virus del Ébola, una variante que carece de vacunas y tratamientos específicos aprobados hasta el momento.
Este episodio sanitario se consolidó como el más letal registrado históricamente en la República Democrática del Congo, imponiendo desafíos complejos a una infraestructura sanitaria que convive con desplazamientos poblacionales y conflictos bélicos en diferentes zonas. Las agencias sanitarias y los organismos globales continúan con las labores de rastreo de pacientes, control de contactos y asistencia médica para frenar la expansión hacia nuevas poblaciones, mientras que la OMS insistió en la necesidad de consolidar el monitoreo y la cooperación regional para prevenir la transmisión internacional.





