El árbitro Nicolás Lamolina se refirió a la polémica jugada del empate sin goles entre All Boys y Godoy Cruz, donde anuló un penal tras observar la repetición en un teléfono celular.
El juez señaló que realizó un esfuerzo para evitar ver las imágenes del dispositivo móvil porque consideraba que eso habría invalidado su autoridad ante la opinión pública. Además, calificó como un hecho gravísimo la posibilidad de haber cambiado su fallo mediante el contacto visual con esa pantalla o con un dirigente local.
La controversia se originó cuando sancionó penal por una supuesta falta de Iván Zafarana sobre Axel Rodríguez. Los futbolistas del conjunto albinegro rodearon al árbitro y le mostraron un teléfono para demostrarle que la infracción había ocurrido fuera del área, en una interrupción que se extendió por 22 minutos hasta que se revirtió la sanción por un tiro libre.
Lamolina indicó que inicialmente cobró penal porque percibió una acción con fuerza excesiva sobre la línea. Sin embargo, su asistente Méndez le advirtió desde otra perspectiva que la infracción había sido afuera y, tras restablecer el orden con la intervención policial, confió en la apreciación de su colaborador para modificar el fallo.





