Logran un fallo histórico en Chile con una indemnización por la obstrucción de un aborto legal

Catalina Pizarro debió esperar dos meses a que el corazón de su hija dejara de latir dentro suyo, después de que le informaran a las 12 semanas que su embarazo no llegaría a término. Su médico obstaculizó su solicitud de interrupción del embarazo bajo la ley de tres causales en Chile, una situación que describió al expresar: «Se siente como si uno fuera la muerte».

A la niña que llevaba en su vientre le detectaron en 2018 un higroma cervical bilateral e hidrops, una condición de tumores y acumulación de líquido bajo la piel que indicaba que no sobreviviría, aunque la patología no figuraba en el reglamento para abortar. Tras un proceso de dolor, Catalina atravesó cinco años de batalla judicial que concluyeron con una sentencia sin precedentes, consistente en la primera indemnización por incumplimiento de obligaciones contractuales por casi 100.000 dólares.

El propósito inicial de la demanda civil no tuvo un fin económico, según aclaró la protagonista, quien buscaba que la situación no volviera a repetirse ya que ocurre en numerosas familias. Pizarro debió cumplir reposo absoluto por riesgo de pérdida de un feto inviable, experimentó desmayos, culpa y afirmó que «sobre pensar me hizo mucho daño».

Durante ese periodo en el que daba clases de música, intentaba ocultar su embarazo con un poncho y permanecía encerrada investigando todo el día, lo cual describió como estar «en el borde de la locura, de verdad, te odias». Asimismo, aseguró: «Uno de verdad se siente como si uno fuera la muerte, tu cuerpo es la muerte», y agregó que mantiene una relación que aún no ha sanado con su cuerpo.

Luego del fallo, el equipo legal que la asistió recibió llamados de otras mujeres cuyos derechos a abortar no fueron respetados. En Chile, la práctica está permitida desde 2017 ante riesgo para la madre, inviabilidad fetal y violación, y Pizarro afirmó sobre la sentencia: «Me genera una tranquilidad de que pueden basarse en esto, acceder a la ley».

Para la abogada Francisca Millán, del estudio AML Defensa de Mujeres que representó a la afectada, «esto demuestra que no es un hecho aislado, nada excepcional, es algo por lo que han pasado muchas mujeres». La letrada explicó que en muchas ocasiones no se produce una negativa directa, sino una dilación justificada mediante más exámenes, pruebas y citas médicas.

Cada ecografía evidenciaba cómo se descomponía la criatura y cómo «su corazón iba explotando de a poco, es horrible», indicó Pizarro, hasta que se produjo el deceso y le practicaron una cesárea de emergencia. El caso reabre el debate internacional sobre las limitaciones de las leyes de aborto por causales frente a los sistemas por plazos, coincidiendo en que las tres causales no resultan suficientes.

«Nadie aborta por deporte, siempre es una decisión dura», sentenció Catalina, mientras que la abogada destacó que el fallo «evidencia las fallas estructurales de la normativa vigente. Da por establecido el acceso al aborto como un derecho y fija un precedente sobre las consecuencias legales de incumplir los protocolos».