Una familia argentina resguarda una pieza atribuida a Miguel Ángel que podría alcanzar un valor millonario

Una pequeña escultura blanca se encuentra desde hace generaciones en poder de una familia argentina que la mantiene en el anonimato. Especialistas la atribuyeron a las manos de Miguel Ángel Buonarroti cuando tenía 20 años en la Florencia de los Médici. La pieza representa a San Juan Bautista niño y podría tratarse de una de las obras perdidas más buscadas del artista.

En caso de que expertos internacionales confirmen la hipótesis a través de estudios realizados en la Universidad de Bolonia y otros organismos, la obra podría alcanzar un valor de hasta 450 millones de dólares. Dicho monto ubicaría a sus propietarios entre las mayores fortunas del país según el ranking de Forbes.

Los trabajos sobre la pieza comenzaron a principios de los años 90 de la mano del historiador del arte Ángel Osvaldo Nessi, quien la certificó oficialmente en 1997. Tras apariciones en medios de comunicación y diversos intentos de secuestro contra integrantes de la familia, los propietarios decidieron guardar silencio y resguardar la obra en una colección privada. De acuerdo con la reconstrucción histórica, la figura arribó al Río de la Plata durante el siglo XVIII.

Previamente a su paso por los medios, la escultura motivó una causa judicial en abril de 1995 tras una denuncia de la Policía Federal. El expediente estuvo a cargo del juez Julio Cruciani, quien encabezó un operativo de allanamiento junto a fuerzas de seguridad e inteligencia en la vivienda familiar y la de un vecino, sin hallar la pieza. La investigación judicial fue desestimada y archivada en mayo de ese mismo año por no constituir delito.

En relación al material, análisis realizados en 1998 por Aurelio Álvarez Pérez determinaron que la pieza está hecha de alabastro yesoso. Dicho resultado fue corroborado en junio de 2026 con tecnología avanzada por Josep Oriol Oms Llobet, del Instituto de Geociencias de Barcelona. Un documento histórico de 1570 describe con ese mismo material a otra escultura considerada candidata a ser el San Giovannino perdido.

Todo el material fue recopilado por el investigador Pablo Semmartin en una monografía publicada en repositorios científicos. La investigación reúne documentación de Nessi, biografías históricas y plantea cinco líneas de evidencia que sostienen la atribución. Quienes participan del estudio estiman que el valor potencial de la pieza toma como referencia los 450 millones pagados en 2017 por el Salvator Mundi atribuido a Leonardo da Vinci.

El equipo de investigación mantuvo encuentros con referentes internacionales del mercado de arte, como el marchand italiano Carlo Orsi en Londres. Tras tres décadas de resguardo, intentos de secuestro y vida en el anonimato, los custodios decidieron hacer pública la historia y someter la obra a nuevos estudios académicos.