La Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) se declaró en estado de alerta y movilización tras la decisión del Gobierno nacional de permitir que la compañía JetSMART Chile opere vuelos domésticos en la Argentina.
La medida quedó formalizada mediante la Disposición 27/2026 de la Subsecretaría de Transporte Aéreo, publicada el 14 de octubre, en el marco de la desregulación impulsada por la administración de Javier Milei. La autorización se basa en la novena libertad del aire, que habilita a una empresa extranjera a realizar trayectos internos en otro país.
Desde el Ejecutivo nacional defienden la iniciativa al señalar que busca potenciar la competencia, ampliar la oferta y reducir las tarifas para los usuarios, bajo la política de cielos abiertos del Ministerio de Desregulación y la Secretaría de Transporte. En contraste, los gremios manifestaron un firme rechazo al considerar que perjudica a las empresas locales y al empleo nacional.
A través de un comunicado emitido este jueves en la red social X, APLA calificó la medida como un ataque directo a la industria aerocomercial nacional y responsabilizó al ministro Federico Sturzenegger y al subsecretario Hernán Gómez. Los sindicalistas advirtieron que la llegada de la empresa chilena generará una competencia bajo marcos laborales diferentes, lo que podría derivar en pérdida de puestos de trabajo y precarización.
Asimismo, el gremio alertó que la profundización de esta apertura puede causar cancelaciones y conflictos operativos que terminen afectando a los pasajeros, y recordó cuestionamientos previos a la flexibilización normativa de la gestión actual. Los representantes también exigieron que la reducción de costos no comprometa los estándares de control, capacitación e inversión necesarios para la seguridad operacional.
Ante este panorama, el sindicato evalúa distintas medidas para intentar revertir la decisión administrativa, abriendo un nuevo capítulo en la confrontación entre los trabajadores aeronáuticos y el Gobierno por los cambios regulatorios.





