Jorge Luciano Bertón, oficial de la Policía Federal e hijo de la exfuncionaria María Victoria Caillava, declara este jueves en el marco del juicio que se ventila en el Escuadrón 48 de Gendarmería Nacional. Su testimonio ante el Tribunal Federal de Corrientes, compuesto por los magistrados Fermín Amado Ceroleni, Simón Pedro Bracco y Eduardo Ariel Belforte, fue requerido por el fiscal federal Carlos Schaefer.
En la misma audiencia fueron convocados Silvana Beatriz Romero, también integrante de la fuerza federal, y un vecino del paraje Algarrobal identificado como Mario Justo González, conocido como Wacha. Su madre había comparecido el miércoles por primera vez en el proceso, instancia en la que calificó el almuerzo en la vivienda de la abuela Catalina como un encuentro normal y tranquilo donde cada uno dialogaba con su vecino.
La acusada indicó que la comida finalizó cerca de las 13:40 cuando las mujeres se levantaron para lavar los platos y los menores circulaban por la zona, momento en el cual se dirigieron hacia el fondo junto a Benítez hasta que desaparecieron. Con relación a las horas posteriores al hecho, detalló que su esposo le sugirió retirarse a las 14:15 para ver un partido de River Plate debido a su condición de socios e hinchas fanáticos, aunque ella demoró unos instantes para recolectar mandarinas.
En su declaración, añadió que Catalina le solicitó a Laudelina y a Camila Núñez que le entregaran una bolsa con cítricos de una planta ubicada a pocos pasos del lugar del almuerzo. Precisó que en ese instante sonó el teléfono celular de Laudelina, quien se apartó hacia la parte posterior de una capillita y comentó: 'Era Antonio, preguntando si Loan llegó'.
Caillava afirmó que en ese momento expresó su partida con naturalidad porque ignoraban que los niños se habían desplazado hacia una zona de naranjos situada a una distancia de 600 metros. Asimismo, aseguró que durante el trayecto posterior junto a su pareja no detuvieron la marcha hasta arribar a la Ruta Nacional número 123, mientras su esposo conducía a una velocidad inferior a 20 kilómetros por hora debido al estado intransitable del camino.
Durante su exposición frente a los jueces, la imputada expresó: 'Siento un aprecio muy especial por la abuela Catalina'. Por último, rechazó haber atropellado al niño y señaló que dicha hipótesis sobre lo sucedido favorece a múltiples involucrados.





