El rechazo al Partido de los Trabajadores, la inquietud por la inseguridad, el endeudamiento familiar y la superioridad del bolsonarismo en las redes sociales figuran entre las causas principales del triunfo de Flávio Bolsonaro frente a Luiz Inácio Lula da Silva en la primera vuelta presidencial de Brasil, de acuerdo con analistas políticos.
Uria Fancelli, analista político desde San Pablo, calificó el resultado como una “sorpresinha” imprevista por los sondeos y estimó que esta brecha potenciará los históricos cuestionamientos del sector hacia las encuestas.
“Hay una característica de este voto bolsonarista que algunas veces es hasta un voto un poco con vergüenza. Por eso la gente muchas veces no contesta en las encuestas a quién va a votar”, explicó Fancelli, en declaraciones formuladas a Radio Rivadavia.
Para el especialista, el desenlace no implica necesariamente una adhesión total al programa del candidato del Partido Liberal, sino fundamentalmente un reflejo del desgaste del oficialismo.
“No es que Flávio Bolsonaro ganó por todo lo que defiende. Ganó por el rechazo que existe hoy contra el Partido de los Trabajadores”, señaló, al tiempo que cuestionó que sectores de la izquierda brasileña “no fueron capaces de hacer una autocrítica” ni de modificar su comunicación con el electorado.
Por su parte, el analista internacional Claudio Fantini evaluó que las encuestas “no se equivocaron tanto como parece”, al recordar que en los últimos sondeos la diferencia entre los postulantes principales se situaba dentro o cerca del margen de error.
Fantini planteó como hipótesis central que una porción del electorado que manifestaba preferencia por Lula optó por no sufragar, ya sea por desinterés o por subestimar las opciones de Bolsonaro.
“Lula tiene que en el balotaje sí o sí convertir en votante efectivo a ese votante potencial que por falta de entusiasmo o porque le sobraba confianza en el resultado no fue a votar”, afirmó el especialista.
Asimismo, Fantini coincidió en la existencia del llamado “voto vergonha” o voto oculto, mediante el cual determinados electores ocultan su verdadera intención a los encuestadores, y destacó la supremacía del bolsonarismo en el ámbito digital.
“Las redes cambiaron la realidad de la comunicación política”, sostuvo, y añadió: “En el lenguaje de las redes le gana por muchos kilómetros el bolsonarismo”.
Entre otros factores, Fantini mencionó la expansión de las iglesias evangélicas con fuerte capacidad de militancia en sectores de menores ingresos, y coincidió en que el costo de vida y el endeudamiento familiar perjudicaron al oficialismo a pesar de los buenos indicadores macroeconómicos.
A su turno, el sociólogo y analista internacional Hernán Vanoli atribuyó el resultado a un “hartazgo” social con las propuestas progresistas ante problemas cotidianos como la seguridad, un ámbito donde indicó que las derechas capitalizaron el discurso mientras el progresismo se mostró a la defensiva.





