El club brasileño Flamengo expresó su rechazo a las medidas dispuestas por el presidente Lula Da Silva sobre las apuestas deportivas y la prohibición para que operen en el territorio nacional.
Durante el encuentro ante el Santos, el equipo lució la leyenda "Prohibir no es proteger" en el sector frontal de su camiseta en reemplazo de su patrocinador habitual, una casa de apuestas que también auspicia a un club del fútbol argentino.
La decisión del gobierno brasileño se instrumentó a través de una medida provisoria con fuerza de ley que censura la publicidad de la firma en la indumentaria, aunque el contrato comercial no fue rescindido a la espera de que el Congreso debata y ratifique la prohibición.
El club de Río de Janeiro se sumó así a las protestas de otras instituciones del fútbol local, que previamente habían manifestado su descontento bajo la consigna "El fútbol brasileño puede desaparecer".
Las entidades deportivas sostienen que el aporte financiero de estas empresas resulta fundamental para la economía del sector y contribuye a elevar el nivel competitivo a nivel nacional e internacional, amparándose además en el marco legal establecido por la ley 14.790.
En paralelo a las discusiones legislativas, diversos equipos presentaron medidas cautelares ante el Supremo Tribunal Federal con el objetivo de frenar la resolución adoptada por el Poder Ejecutivo en el ámbito judicial.
Por su parte, la administración central estableció un plazo que vence a principios de octubre para que los clubes retiren las publicidades de las casas de apuestas de sus camisetas, estadios y medios de comunicación, bajo apercibimiento de considerar tales acciones como publicidad ilegal.





