El presidente Javier Milei pronunció un discurso ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York, donde sostuvo que el organismo es "inútil" y afirmó que "solo sirve para alimentar a una casta de parásitos, disfrazados de burócratas bien intencionados". En su exposición, el mandatario también denunció que los supuestos defensores de los derechos humanos respaldaron dictaduras y regímenes que lapidan mujeres, y cuestionó que votaron sistemáticamente contra Israel mientras guardaban silencio ante el terrorismo islámico y el genocidio de cristianos en África.
En otro tramo de su intervención, el jefe de Estado reiteró el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas al definirla como una "causa nacional", y pidió al Reino Unido retomar el diálogo para "reanudar las negociaciones" orientadas a hallar una solución pacífica. En esa línea, criticó que una entidad creada para defender la territorialidad de sus miembros haya ignorado la situación de las islas Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
El Presidente consideró que este caso evidencia "la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar". Añadió que a las resoluciones les faltan consecuencias y advirtió que una institución incapaz de hacer valer su palabra pierde autoridad, de modo que quienes cumplen las reglas no obtienen recompensa y los infractores no sufren represalias.
Asimismo, cuestionó al Reino Unido por aplicar una interpretación "selectiva" del principio de libre determinación respecto al archipiélago y exigió explicaciones sobre la conciliación de ese criterio con los debates internos de su propio territorio. Por último, anticipó que la Argentina optó por una defensa pacífica, práctica y efectiva, y señaló que el país "no se va a sentar a esperar a que la ONU y la comunidad internacional estén a la altura de su propio mandato", sino que "va a tomar cartas en el asunto".





