Otorgan prisión domiciliaria por un mes al bioquímico acusado de encerrar a su familia en Esquel

El bioquímico Miguel Edgardo Battista, de 71 años, continuará bajo la modalidad de arresto domiciliario durante los próximos treinta días en una vivienda de la localidad de Trevelin. La medida fue dispuesta por el juez penal José Luis Ennis, quien rechazó el pedido de la Fiscalía para que el imputado siguiera detenido en una dependencia policial.

Durante una audiencia de revisión, el Ministerio Público Fiscal había solicitado prorrogar la prisión preventiva por un mes al argumentar la existencia de riesgos procesales y la posibilidad de entorpecimiento de la investigación. Sin embargo, la procuradora de Fiscalía Cecilia Bagnato explicó que el magistrado consideró que dichos peligros se encuentran atenuados debido a la edad del acusado y a su arraigo en la zona.

Battista está imputado por los delitos presuntos de privación ilegítima de la libertad y abandono de personas, en una calificación legal que aún no es definitiva mientras la Fiscalía evalúa distintas hipótesis. La causa contempla un plazo de seis meses para completar la investigación preparatoria, lapso en el cual restan realizar peritajes informáticos, psicológicos y antropológicos.

Entre las diligencias concretadas figuran allanamientos en dos inmuebles vinculados al sospechoso con el objetivo de hallar restos óseos. En esos procedimientos se secuestraron elementos que podrían pertenecer a restos de niños o bebés, cuya naturaleza humana o animal deberá determinarse mediante estudios forenses.

En paralelo a la situación procesal del acusado, los tres hijos de Battista, de 19, 17 y 13 años, brindaron testimonio a través de Cámara Gesell. La investigación también incluyó entrevistas a vecinos, testigos y profesionales de la salud, mientras que los familiares afectados continúan recibiendo asistencia de los organismos pertinentes y sin contacto con el imputado.

El expediente se inició el pasado 10 de octubre a partir de una alerta de vecinos sobre situaciones irregulares en la casa, como gritos nocturnos, ventanas tapadas y aislamiento de los menores. El operativo de rescate se concretó el 22 de octubre en una vivienda de Esquel, donde fueron halladas la esposa del acusado, de 41 años, y sus tres hijos en condiciones de extrema vulnerabilidad, con problemas alimentarios y dificultades de comunicación.