Teherán advierte que una nueva escalada bélica superará los 100.000 millones de euros en daños

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, advirtió sobre las consecuencias financieras de una nueva escalada bélica en la región al estimar que un conflicto militar provocará daños superiores a los 100.000 millones de euros. El jefe de la diplomacia iraní señaló que las hostilidades desestabilizarán los mercados internacionales y las infraestructuras estratégicas, en un intento de Teherán por presionar a los actores internacionales para frenar el aumento de las tensiones en Oriente Medio.

La postura del gobierno iraní surgió tras las declaraciones del canciller federal de Alemania, Friedrich Merz, durante una visita oficial a Seúl, Corea del Sur, donde analizó el impacto de la guerra en las economías occidentales desde su inicio el 28 de febrero. El funcionario alemán estimó que encarecimiento de los suministros energéticos provocó costos adicionales sustanciales para los ciudadanos y corporaciones de su continente.

Según los cálculos presentados por Merz, la inestabilidad en los mercados de crudo y gas obligó a las empresas y consumidores europeos a pagar más de 100.000 millones de euros en sobrecostos, por lo que el líder de la Unión Demócrata Cristiana insistió en la urgencia de finalizar el conflicto. En respuesta, Araghchi difundió un mensaje en inglés en la plataforma social X donde afirmó que los 100.000 millones de euros mencionados por el mandatario alemán "no son nada" en comparación con la magnitud del contragolpe que Teherán ejecutaría.

El ministro iraní alertó que una nueva guerra generaría ataques militares masivos y daños económicos que superarían los 100.000 millones de dólares, y advirtió que la maquinaria bélica de su país respondería con contundencia contra quienes dañen a su pueblo. Además, Araghchi cuestionó la postura de Merz al recordar que, durante la denominada Guerra de los Doce Días en junio de 2025, el dirigente alemán respaldó los ataques contra territorio iraní.

Aquella mención se refería a una entrevista concedida por Merz el 17 de junio del año pasado al canal alemán ZDF en la cumbre del G7 en Kananaskis, Canadá, donde calificó la ofensiva contra Irán como "el trabajo sucio" en beneficio de los intereses occidentales. Este intercambio eleva la incertidumbre global sobre la seguridad en Medio Oriente y la estabilidad de los suministros hacia Europa.