El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, denunció este jueves que las fuerzas rusas utilizaron municiones de racimo durante una serie de bombardeos nocturnos contra Kiev y otras regiones ucranianas. De acuerdo con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania, los ataques provocaron la muerte de al menos cuatro personas y dejaron a otras 34 heridas, entre ellas cinco menores.
La ofensiva ocurrió poco después de que Moscú liberara al ciudadano estadounidense Stephen Hubbard y de que el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, mantuviera un encuentro con el mandatario ruso Vladimir Putin, a quien calificó de "humanitario". Según detalló Zelenski en sus redes sociales, citando a la cadena CBS News, los rusos dispararon tres misiles balísticos con ojivas de racimo contra Kiev que detonan en el aire para impactar en un diámetro de 400 metros.
Estas armas se encuentran prohibidas por más de 100 países bajo la Convención sobre Municiones en Racimo de 2008 debido a su capacidad de dispersar pequeños explosivos de forma indiscriminada en áreas amplias. Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia indicó que sus defensas derribaron 808 drones ucranianos durante la misma noche, mientras que el alcalde Sergei Sobyanin precisó que más de 600 aeronaves no tripuladas fueron lanzadas hacia Moscú.
Los ataques se produjeron luego de que el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, señalara que Moscú analizaría las propuestas sobre el conflicto presentadas en San Petersburgo por Witkoff, aunque advirtió que las negociaciones demandarán tiempo. "Casi inmediatamente después de otra ronda de conversaciones, Rusia lanzó un ataque directo", sostuvo Zelenski al respecto, y añadió que "esto significa que no ha habido ningún cambio real en su actitud ante todo lo que está sucediendo".
El mandatario ucraniano reportó que doce regiones sufrieron agresiones nocturnas, destacando un impacto en Pechersk, el casco histórico de Kiev, que dañó estructuras monásticas, viviendas, comercios y locales gastronómicos. Asimismo, señaló que desde el pasado 11 de octubre se registraron 170 ataques contra instalaciones de infraestructura energética en todo el territorio ucraniano.
Días atrás, Zelenski había manifestado que si el presidente estadounidense Donald Trump "no puede controlar a Putin", debería suministrar los misiles interceptores reclamados por Kiev para su defensa. En respuesta, el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que Trump se siente "frustrado" por las acusaciones que afirman que actúa para perjudicar deliberadamente a Ucrania, y explicó que la provisión de armamento responde a un equilibrio entre las obligaciones con otros socios y las necesidades de las instalaciones estadounidenses.





