Argentina se ubica en la cima del consumo global de huevos y expande su producción

El huevo atravesó décadas de mitos vinculados a su contenido de colesterol, a la preferencia por la clara, a las diferencias nutricionales entre los colores de la cáscara y al consumo en crudo. En la actualidad, la evidencia científica permite revalorizar este alimento por su aporte nutricional, su versatilidad y su accesibilidad.

Un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas indica que el país registra el mayor consumo per cápita a nivel mundial, con aproximadamente 400 unidades por persona al año. Esta cifra supera al promedio latinoamericano de 304 huevos y aventaja a los registros de Brasil y Chile.

Desde el punto de vista nutricional, una porción de cien gramos aporta proteínas de alta calidad, vitaminas como B12 y D, ácido fólico, biotina y diversos minerales. Además, contiene colina, un nutriente esencial para el funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso.

El sector productivo acompaña este posicionamiento con un plantel de gallinas ponedoras que superó los 62 millones de aves y una producción que cerró en 19.000 millones de unidades. Las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos concentran cerca del 70 por ciento de esta actividad.

El crecimiento de la industria no es casualidad: es el resultado de años de inversión sostenida en genética, sanidad y tecnología por parte de los productores argentinos. Pero ese ritmo de expansión también nos exige más. Cada gallina que sumamos al sistema tiene que estar acompañada por los más altos estándares sanitarios, porque ahí es donde se juega la sustentabilidad de todo el sector, comentó Javier Prida, Presidente Ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA).

Para sostener la actividad, las granjas implementan tareas de prevención, vacunación, bioseguridad, monitoreo permanente y supervisión veterinaria. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) fija los requisitos obligatorios para los establecimientos.

Estas acciones se enmarcan en el concepto de Una Salud, que vincula el bienestar de los animales, las personas y el ambiente.

La salud animal, la salud humana y la salud del ambiente están profundamente conectadas. Cuando protegemos la salud de las aves, contribuimos también a una producción de alimentos segura y sostenible. Ese es el sentido del enfoque Una Salud y el que guía nuestro trabajo junto a productores y veterinarios, desarrollando soluciones que permitan prevenir enfermedades y acompañar los desafíos de una industria en permanente evolución, explicó Eugenia Sanz, directora de la Unidad de Negocios de Avicultura de MSD Salud Animal.