Un buque petrolero sufrió daños y un incendio a bordo tras ser alcanzado por un proyectil no identificado mientras navegaba por el estrecho de Ormuz, un paso clave para el comercio energético global, de acuerdo con el reporte difundido este domingo por la agencia de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO).
El organismo británico detalló que el impacto se produjo en el costado de babor cuando la embarcación se dirigía hacia la salida del estrecho. Asimismo, la UKMTO confirmó que la tripulación está a salvo y señaló que al momento del informe aún no se conocía la dimensión de los daños materiales ni el eventual impacto ambiental del hecho.
Frente a este escenario, las autoridades aconsejaron a los barcos que operan en el área incrementar las medidas de precaución y reportar cualquier movimiento inusual. Por otro lado, medios de comunicación de Irán difundieron registros visuales de un petrolero incendiado en la porción sur del paso marítimo, sin precisar la identidad del navío ni los motivos del fuego.
Este suceso se difundió luego de que la Guardia Revolucionaria iraní comunicara otro episodio el sábado, en el cual un superpetrolero habría impactado contra una mina naval al intentar salir del estrecho por una vía no autorizada. Según la postura oficial de Irán, la nave transportaba crudo y tenía apagados sus sistemas de posicionamiento al ingresar a una zona catalogada como riesgosa por el ámbito militar.
Las fuerzas iraníes remarcaron que los barcos que desobedezcan las normas de navegación establecidas por Teherán enfrentarán consecuencias severas, en un contexto de escalada militar en la zona. Irán impone limitaciones al tránsito en el estrecho de Ormuz y exige el uso exclusivo de caminos habilitados por su estamento militar.
En contraste, Washington rechaza dichas limitaciones y mantiene presencia militar en el área, al tiempo que ejecuta un bloqueo naval sobre puertos iraníes. El estrecho une el golfo Pérsico con el golfo de Omán y representa un corredor fundamental para la salida de petróleo y gas desde las naciones productoras de Medio Oriente.
La seguidilla de ataques y episodios contra naves comerciales elevó la inquietud internacional en torno a la seguridad de la navegación y los posibles efectos sobre el suministro global de energía.





