Desde la administración nacional evaluaron que los comicios legislativos estadounidenses evidenciaron un castigo de los votantes hacia el Partido Republicano por incumplir sus promesas de campaña. "La derrota estaba pronosticada. El pueblo trabajador que votó a la derecha, para que le hicieran la vida más fácil, se cansó de que no cumplieran con el mandato popular", indicó un vocero del espacio libertario sobre los resultados del último martes.
En las elecciones de medio término, los demócratas ganaron en distritos clave y consiguieron la mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, donde los republicanos defendían 218 bancas frente a las 214 opositoras. En la Casa Rosada afirmaron que preveían este escenario y remarcaron que el vínculo bilateral se mantiene con Estados Unidos más allá de la filiación partidaria de su gobierno.
"El establishment estadounidense, que son los que verdaderamente gobiernan, va a querer que siga Milei, no es que va a apoyar a Cristina Kirchner, que tiene mejor sintonía con China", sostuvo una fuente oficial para minimizar el impacto del resultado. Sin embargo, sorpresas puntuales como la victoria del demócrata James Talarico en Texas generaron llamados de atención internos.
"A Trump lo votaron para que les mejore la vida a los estadounidenses, no para que entre en guerra con Irán o intente vender una nueva versión de Qatar. Las críticas nos caben también a nosotros", reconoció un dirigente oficialista. Este resultado se acopla a la reciente caída electoral de Flávio Bolsonaro en Brasil, lo que generó lecturas pesimistas en sectores del oficialismo sobre el alcance de sus aliados regionales.
Con la mira puesta en la reelección en 2027, el espacio libertario busca ajustar la estrategia económica y política para sostener su gestión por un período más.





